El Pacto de la Luz en Antioquia
Santiago Montoya: La convergencia de la fe y la excelencia técnica en un liderazgo para la historia
El reciente encuentro en el corazón de Antioquia, donde más de 50 pastores y líderes eclesiales de las subregiones del Valle de Aburrá, Urabá, Bajo Cauca y el Oriente se unieron para respaldar a Santiago Montoya, no fue una reunión política convencional. Fue, en palabras de los asistentes, un acto de discernimiento y unidad por el futuro de la nación. Lo que allí ocurrió trascendió las agendas electorales: se selló un pacto basado en la confianza en un hombre que ha decidido que su vida sea un testimonio público de que la política puede ser una extensión del altar.
Un respaldo nacido del testimonio, no de la promesa
La reunión fue el escenario donde se exaltó la trayectoria de Santiago Montoya, no solo como el Mejor Alcalde de Colombia, sino como un hombre de costumbres inquebrantables. Los líderes cristianos destacaron que su apoyo no surge de compromisos burocráticos, sino de la observación minuciosa de un gobernante que, durante su tiempo en Sabaneta, jamás ocultó que su mayor consejero es Dios. Santiago Montoya fue exaltado por su capacidad de armonizar una gestión técnica de élite con una vida de oración profunda. En el evento, se recordó cómo Montoya priorizó la dignidad humana y el bienestar de las familias, demostrando que priorizar a Dios en el presupuesto público se traduce en prosperidad real y transparencia absoluta.
Principios que blindarán el Senado
Para Santiago Montoya, este respaldo es un mandato sagrado. Su compromiso es llevar al Senado la misma ética que lo llevó al éxito local: el lema "Corazón y Palabra". En la reunión, Santiago fue claro al declarar que su curul será el primer escudo de la libertad religiosa en Colombia. Su visión no es solo legislar, sino restaurar la moralidad en el ejercicio del poder, asegurando que las iglesias, como aliadas sociales del Estado, tengan la seguridad jurídica necesaria para seguir rescatando vidas. Montoya es el líder que entiende que si Colombia vuelve su mirada a los principios eternos, la paz y la justicia dejarán de ser anhelos para convertirse en realidades.
